Etiquetas

, , ,

Territorio en disputa. Internet

La Corte Internacional de Justicia es un organismo de la ONU, y Guatemala es miembro pleno de esta entidad supranacional. Por tanto, tiene derecho a acudir a dicha Corte cuantas veces quiera (Art. 35º del Estatuto de la Corte Internacional de Justicia). La consulta popular no es un requisito. En este momento, Bolivia, que demanda a Chile por el diferendo marítimo, en La Haya, no necesitó hacer consulta popular alguna.

Presidente de Guatemala, Jimmy Morales, abandona molesto el set de TV AZTECA donde acudió a una entrevista en vivo, en el marco de la campaña por el SÍ para la consulta popular del próximo 15 de abril que promueve el gobierno.

“Pueblo de Guatemala, este 15 de abril es un momento histórico. En 1773 se empezó a discutir este tema. 2018, tenemos la oportunidad de no heredarle este problema a nuestros hijos. (…)”, fueron las palabras de despedida del teólogo Presidente, antes de reiterar repetidas “bendiciones” al pueblo.

Según el último Informe Anual, 2017, de la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos (OACNUDH), Guatemala está en peor situación que países africanos en niveles de desigualdad y discriminación (tiene un coeficiente de Gini de 0,63). Más del 60% de su población subsiste en la pobreza. 8 de cada 10 indígenas sobremuere en pobreza. 6 de cada 10 niños indígenas menores de 5 años están desnutridos.

Sin embargo, el gobierno evangélico gasta más de 300 millones de quetzales (cerca de 50 millones de dólares) en una “consulta popular” cuyo sentido y objetivo ni el propio Presidente lo sabe. ¡En 1773, ni Belice, ni Guatemala, existían como países!. Mucho menos se necesita de una consulta popular para que un país interesado acuda a la Corte de la Haya.

Casi la totalidad de la ciudadanía desconoce la pregunta de la consulta. Aunque dicha consulta es para pedir que la Corte Internacional de Justicia (conocido como Corte de La Haya) resuelva el diferendo fronterizo existente entre Belice y Guatemala (donde está en juego 19,600 Km2 de territorio, habitado en buena parte por indígenas mayas. Q’echís en su mayoría)

La Corte Internacional de Justicia es un organismo de la ONU, y Guatemala es miembro pleno de esta entidad supranacional. Por tanto, tiene derecho a acudir a dicha Corte cuantas veces quiera (Art. 35º del Estatuto de la Corte Internacional de Justicia). La consulta popular no es un requisito. En este momento, Bolivia, que demanda a Chile por el diferendo marítimo, en La Haya, no necesitó hacer consulta popular alguna.

Una consulta innecesaria que busca un enemigo externo para legitimar a un gobierno débil

El actual gobierno de Guatemala, al igual que sus predecesores, no goza de buena salud en aceptación popular. Envuelto en evidentes actos de corrupción, con sus familiares cercanos procesados penalmente por desviar fondos públicos… Repudiado públicamente por la ciudadanía, hasta en los rincones remotos del país. En esas condiciones, un gobierno que carece de legitimidad, y ve peligrar su continuidad, regularmente recurre a agentes externos para mantenerse en el poder.

En el caso de Guatemala, en este momento, es la “creación” de un enemigo común externo que supuestamente amenaza a Guatemala. Por tanto, “si eres guatemalteco ven y vamos a luchar contra Belice que está matando a nuestra gente en nuestra frontera”, dice la campaña a favor de la consulta.

Lo cierto es que el Ejército de Belice no está matando guatemaltecos, ni es cierto que aquel país se niegue a resolver el diferido pendiente.

Garita de control fronterizo, del lado de Belice. Santiago Botón

En el fondo, la consulta popular es un distractivo que usa el gobierno para oxigenarse con algo de legitimidad, insuflando falsos sentimientos patrioteros chapines, y así desmovilizar las protestas latentes contra la corrupción.

Es bastante conocido. Un gobierno socialmente ilegítimo, o acude a Dios (caso Honduras), o a un Rey (caso España), o a la existencia de un enemigo externo común (caso Guatemala), para legitimarse. Pero, lo más peligroso es cuando la ciudadanía cae en este pernicioso juego político.

Consulta sobre territorios indígenas en Guatemala, NO. Sobre territorios de los pueblos en Belice, SÍ. Doble moral

El sistema judicial de Guatemala resolvió que las consultas o auto consultas (cerca de 80 en total) realizadas por las comunidades y pueblos indígenas para defender derechos en sus territorios NO son vinculantes. Es más, el propio Estado emite licencias ambientales a empresas extractivas sin cumplir su obligación de garante del derecho a la consulta previa para los pueblos.

Ahora, con el argumento de la existencia de “un enemigo externo compartido”, se impone una costosa e innecesaria consulta popular que no resolverá nada para el país. Los argumentos siempre son: más inversión económica, más turismo, menos violencia, etc.

Pero, en los hechos, son los finqueros del lado de la frontera de Guatemala que están exigiendo el saneamiento (titulación) de esos 19,600 Km2 de tierra para apropiarse y expulsar a indígenas y campesinos que habitan y cuidan esos ecosistemas caribeños. Y, lo más cruel, esa delimitación fronteriza diseccionará al pueblo maya q’echí en dos país diferentes, en cuyos orígenes, ni destinos, jamás fueron parte.

Indígena maya q’echí en el territorio en disputa. Santiago Botón

Esta es la cruda realidad colonial de un gobierno cristiano, de doble moral. Realidad en la que muchos indígenas, profesionales o no, creen y hacen de serviles.

¿Qué resultados traerá la consulta sobre la frontera con Belice?

En ningún país, por donde pasé, presencié un proceso “democrático” tan apático, incierto y con desinformación a tope. Lo único cierto es que el 15 de abril próximo se realizará en Guatemala un plebiscito para medir el grado de legitimidad del gobierno de Jimmy Morales. Con seguridad ganará el ausentismo, y la empobrecida Guatemala habrá derrochado cerca de 50 millones de dólares (proveniente de la cooperación o endeudamiento) que pudo haber utilizado en comida u otros servicios.

Por unos días, sectores de la sociedad guatemalteca se concentrarán en el “enemigo común externo”, haciendo alarde de falsos patriotismos, mientras el saqueo de los bienes públicos seguirá más recargado que nunca en el país que ya casi alcanza niveles de miseria similares a la región del Cuerno de África.

El resultado de la consulta, gane la opción SÍ o la opción NO, no cambiará en nada la situación del país. Tampoco el gobierno actual acudirá a La Haya, porque en esas instancias impartir “bendiciones” y citas bíblicas no cuentan, cuentan conocimientos, argumentos, estrategias. Y es justamente de lo que carece la élite política del país.

Anuncios